Los fertilizantes minerales que pueden comercializarse en España son, exclusivamente, los que se indican en el Reglamento (CE) nº 2003/2003 relativo a los abonos y en el Real Decreto 824/2005, sobre productos fertilizantes, y en sus posteriores modificaciones y adaptaciones al progreso técnico.

El proceso de fabricación de fertilizantes inorgánicos consiste en la transformación de diferentes elementos presentes en la naturaleza, en nutrientes asimilables por las plantas.

El nitrógeno, que no se encuentra formando parte de los compuestos minerales del suelo, es fijado de la atmósfera a través de un proceso complejo, similar al que realizan las leguminosas, obteniéndose fertilizantes nitrogenados.

La roca fosfórica, de muy baja solubilidad, es transformada en fertilizantes fosfatados asimilables por las plantas, que presentan una solubilidad muy elevada. La fabricación consiste en el ataque de la roca fosfórica con ácidos minerales, generalmente sulfúrico.

En el proceso de fabricación de fertilizantes potásicos, las sales presentes en la naturaleza se extraen, muelen y purifican, también con el objetivo de facilitar su asimilación por los cultivos.

Ventajas de los fertilizantes inorgánicos o minerales tras los diferentes procesos de producción:
Aportan a los cultivos los nutrientes que necesitan, en la forma en la que los asimilan y son productos químicamente estables. 
Permiten la elección de los equilibrios y las formas nutricionales idóneas para cada cultivo y condiciones edafoclimáticas. 
Permiten una dosificación perfecta. Si se utilizan correctamente, si se aplican en las cantidades necesarias y en los momentos en los que son requeridos por los cultivos, aumentan su eficiencia.  

Las características de los fertilizantes minerales, definidas por el proceso de fabricación y por las materias primas utilizadas para fabricarlos, son básicamente de tipo físico y químico. La calidad física de los fertilizantes minerales, si bien no está determinada por las legislaciones en vigor, es de suma importancia ya que condiciona de manera decisiva el manejo, almacenamiento y conservación de los mismos y, por supuesto, la correcta y homogénea aplicación al campo.

Las características físicas de los fertilizantes minerales sólidos son las siguientes:
Dureza. Es la resistencia a la rotura, a la abrasión y al impacto. La dureza evita que los granos de fertilizante se fracturen durante los procesos de manipulación, almacenamiento y distribución. La resistencia a la abrasión evita la formación de polvo.
Fluidez. Mide la aglomeración. Un ligero proceso de acondicionamiento debe permitir la restauración de la fluidez tras el almacenaje. Para prevenir la aglomeración o el apelmazamiento, se debe reducir el grado de humedad residual, añadir aditivos antiapelmazantes y enfriar el producto antes de almacenarlo o ensacarlo para evitar reacciones químicas indeseables.
Granulometría. Los gránulos de fertilizantes deben de ser esféricos y con granulometría homogénea. Estos dos factores afectan de manera capital a su correcta distribución mecánica.  
Humedad. Este factor influye de manera decisiva en el apelmazamiento y en la compatibilidad para las mezclas.
Densidad. Es importante en el almacenamiento y en lo que respecta a la segregación.

Las características químicas de los fertilizantes minerales están definidas por los nutrientes que contienen, su concentración en el fertilizante y la forma química en la que este nutriente está presente en cada producto, o lo que es lo mismo, su asimilabilidad por parte del cultivo.

De este modo, la concentración en elementos nutrientes y la forma en la que se presentan, definirá las dosis de fertilizante a utilizar, el momento de aplicación y la forma en que deben de ser incorporados.

La indicación de los contenidos de nitrógeno, fósforo y potasio se expresarán del modo siguiente, según la legislación comunitaria:
El nitrógeno únicamente en forma de elemento (N).
El fósforo en forma de elemento (P), en forma de óxido (P2O5) o simultáneamente. La equivalencia entre ambas formas es: fósforo (P)=P2O5 x 0,436.
El potasio en forma de elemento (K), en forma de óxido (K2O) o simultáneamente. La equivalencia entre ambas formas es: potasio (K)=K2O x 0,830. 

 

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