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El uso inadecuado del Nitrógeno en agricultura puede originar problemas en el medio ambiente por Lixiviación, Volatización y Emisiones de Óxidos de Nitrógeno.

El nitrógeno ha sido determinante en el incremento de las producciones agrarias en los últimos cincuenta años. 

La síntesis de amoniaco a partir del nitrógeno del aire y su posterior transformación en fertilizantes nitrogenados ha permitido, junto con la utilización de otros medios de producción, el incremento de los rendimientos de la mayoría de los cultivos hasta los niveles actuales.

Distintos estudios han demostrado que una tercera parte del incremento de la producción mundial de cereales en los años setenta y ochenta se debe al aumento del uso de fertilizantes.

Sin embargo, cuando el nitrógeno no se utiliza de manera adecuada, puede tener efectos negativos sobre el medio ambiente.

Los problemas más importantes que puede generar el nitrógeno son:

Lixiviación

Debido a su movilidad, el nitrógeno nítrico puede ser arrastrado a capas profundas del suelo y pasar a las aguas subterráneas.

Factores tales como la textura del suelo, el manejo del agua de riego, la fertilización orgánica, el momento y la cantidad de fertilizante mineral que se aplique, las prácticas culturales, los tipos de cultivo, etc., influyen en que el proceso de lixiviación sea mayor o menor.

La aplicación de la dosis y forma adecuada de nitrógeno a los cultivos, en el momento en que éstos lo necesitan, minimizan las pérdidas por lavado. Sólo cuando la dosis de nitrógeno que se utiliza excede las necesidades de los cultivos, aumenta el riesgo de lavado.

Volatilización

La Agencia Europea de Medioambiente estima que el 90% del amoniaco emitido a la atmósfera es de origen agrario, siendo la ganadería la responsable del 74% de estas emisiones.

Las pérdidas por volatilización son muy variables según los tipos de fertilizantes que se empleen. Los abonos amoniacales y la urea, cuyas pérdidas por volatilización pueden ser más elevadas, deben aplicarse adecuadamente para minimizarlas. Para la urea pueden seguirse los consejos que se indican en el Código de Buenas Prácticas de la Urea, en el capítulo 7.

La volatilización se ve favorecida en suelos con pH elevado, alta temperatura, fuerte velocidad del viento, etc.

Por el contrario, disminuye en suelos con gran capacidad de infiltración, alto contenido en arcilla y carbono orgánico, aplicando riegos ligeros tras el abonado, incorporando el fertilizante al suelo, etc.

Emisiones de óxidos de nitrógeno 

Se estima que los fertilizantes son responsables del 17% de las emisiones de N2O antropogénico. Las emisiones de N2O son provocadas fundamentalmente por la desnitrificación y, en mucha menor medida, por la nitrificación.

La cantidad de nitrógeno presente en el suelo, el carbono orgánico y las condiciones anaeróbicas favorecen la desnitrificación.

El agricultor, con un buen manejo de las labores y procurando mantener una buena estructura y un contenido adecuado en materia orgánica, puede influir, muy positivamente, en la reducción de este proceso.  

EFMA, ha recogido y divulgado, en los Códigos de Buenas Prácticas Agrarias para el Nitrógeno, una serie de pautas de utilización para los fertilizantes nitrogenados. Este Código ha sido elaborado en base a la gran experiencia acumulada por los fabricantes de fertilizantes europeos respecto a la aplicación del contenido de la Directiva de la U.E., 91/676/EEC, relativa a la protección de las aguas de la contaminación causada por nitratos de origen agrario. 

 

Nitrógeno y medio ambiente - Lixiviación, Volatización y Óxidos de Nitrógeno