Los abonos fertilizantes son las sustancia orgánicas o inorgánicas que mejoran la calidad del suelo, para la nutrición de las plantas. Por lo hay dos grupos de abonos, los fertilizantes orgánicos y los fertilizantes minerales.

La fertilización adecuada debe contemplar la utilización de fertilizantes orgánicos y minerales. Ambos tipos de abonos son complementarios. Los abonos orgánicos, también aportan nutrientes, pero su beneficio fundamental es la mejora de las propiedades físico químicas de los suelos y su actividad biológica. Los abonos minerales, tienen por función aportar la mayor parte de los nutrientes que la planta precisa.

Los abonos minerales permiten obtener plantas sanas y vigorosas, de las que una parte de su masa vegetal se incorporara al suelo, con lo que se puede mantener e incluso mejorar el contenido de humus de los suelos, índice fundamental de su fertilidad.

Los recursos orgánicos que estén al alcance del agricultor (estiércol, purín, restos de cosecha, compost, etc.) se deben de incorporar al suelo en cantidades adecuadas. De esta forma se evita la mineralización del suelo, y aumenta la disponibilidad de nutrientes que pueden estar disponibles para ser absorbidos por las raíces de las plantas. Las aportaciones de fertilizantes orgánicos deben tenerse en cuenta a la hora de calcular las cantidades del abonado mineral.

Vídeo con explicación detallada sobre los distintos tipos de fertilizantes minerales utilizados en la agricultura. Detallando: Elementos minerales, Forma de aplicación , Presentaciones y Fórmulas Fertilizantes. Explicado todo por Diego Gómea de Barreda, del Departamento de Producción Vegetal de la Universidad Politécnica de Valencia.