riego regadíos

 

Los diferentes Métodos de riego y sistemas de regadíos. Factores para elegir el sistema de Riego y porcentajes de utilización de cada sistema en España y en el mundo.

Para un correcto desarrollo de los cultivos de forma que se consiga obtener de ellos una producción máxima, debe siempre procurarse que tengan satisfechas sus necesidades de agua.

En los sistemas agrícolas de secano el agua es aportada sólo por la lluvia, que en climas húmedos puede satisfacer todas las necesidades de agua de los cultivos, sin embargo en los secos es muy poco frecuente.

Con el riego se trata, por tanto, de completar las necesidades de agua de los cultivos aportando una cantidad extra a la que cae con la lluvia. Los métodos de riego engloban las diferentes formas que existen de aplicar el agua al suelo. Han evolucionado notablemente con el tiempo, desde la ejecución del riego en las primeras civilizaciones basándose en la observación de las crecidas y bajadas del nivel del agua en los ríos y el manejo adecuado del agua y el suelo, hasta los riegos totalmente tecnificados, controlados y automatizados que aprovechan el conocimiento que existe en la actualidad de ciencias como la agronomía, hidráulica o la electrónica.

El uso de un método de riego u otro depende de numerosos factores, entre los que es preciso destacar los siguientes:

La topografía del terreno y la forma de la parcela, es decir la pendiente, longitud y anchura, si existen caminos, acequias u otro tipo de elemento que pueda interferir en el riego y la posibilidad de que el agua pueda ser llevada hasta la parcela sin un coste excesivo.

Las características físicas del suelo, en particular las relativas a su capacidad para almacenar el agua de riego que debe ser puesta a disposición de las raíces de las plantas.

Tipo de cultivo, del que es especialmente necesario conocer sus requerimientos de agua para generar producciones máximas, así como su comportamiento en situaciones de falta de agua.

La disponibilidad de agua, aspecto muy relevante en cuanto puede ser necesario programar los riegos no en función de las necesidades de agua del cultivo sino de la posibilidad de que exista agua suficiente para regar y el precio de la misma.

La calidad del agua de riego, lo que puede ser determinante en la elección tanto del método de riego como de ciertos componentes de la instalación.

La disponibilidad de mano de obra, con la que se garantice la ejecución de todas las labores precisas durante el desarrollo del cultivo, en particular las referidas al riego.

El coste de la instalación de cada sistema de riego en particular, tanto en lo que se refiere a inversión inicial como en la ejecución de los riegos y mantenimiento del sistema.

El efecto en el medio ambiente, especialmente en el uso eficiente del agua, la calidad de las aguas de escorrentía y la erosión del suelo.

Teniendo en cuenta éstos, además de otros factores, se elige un método de riego.

A su vez, dentro de cada método existen bastantes tipos de sistemas o variantes cuya elección se realizará teniendo en cuenta aspectos más particulares que están más relacionados con la forma de manejar el suelo y el cultivo y con técnicas concretas de aplicación del riego en las que, por ejemplo, cada agricultor se encuentre más familiarizado.

En la actualidad son tres los métodos de riego utilizados como forma de aplicar el agua al suelo:

Riego por superficie
Riego por aspersión
Riego localizado

A escala mundial, el 95% de los más de 220 millones de has. de regadío se riegan por superficie, sin embargo esta cifra disminuye en los países desarrollados situándose entre el 60 y el 80%. Esto se debe fundamentalmente a que aspersión y localizado son métodos que necesitan tecnología y material más avanzados que el riego por superficie.

En España es del 59 %, el porcentaje de riego por superficie, bajando en Andalucía hasta el 42% como consecuencia de un importante incremento en los últimos años de la superficie destinada a riego localizado.

Métodos de riego y regadíos - Factores para elegir el sistema de Riego