Riego por aspersión en Agricultura - Regadíos con aspersores

Sistema de Riego por aspersión en Agricultura, ventajas, inconvenientes y aplicaciones de los Regadíos con aspersores.

Con este método de riego el agua se aplica al suelo en forma de lluvia utilizando unos dispositivos de emisión de agua, denominados aspersores, que generan un chorro de agua pulverizada en gotas.

El agua sale por los aspersores dotada de presión y llega hasta ellos a través de una red de tuberías (desde las principales, secundarias hasta los tubos que llevan instalados los aspersores) cuya complejidad y longitud depende de la dimensión y la configuración de la parcela a regar.

Por lo tanto una de las características fundamentales de este sistema es que es preciso dotar al agua de presión a la entrada en la parcela de riego, lo que se realiza usando un sistema de bombeo apropiado.

La disposición de los aspersores en campo ha de realizarse de forma que se moje toda la superficie del suelo, de la forma más homogénea posible.  Un sistema tradicional de riego por aspersión está compuesto de tuberías principales (normalmente enterradas) y tomas de agua o hidrantes para la conexión de secundarias, ramales de aspersión y los aspersores.

Todos o algunos de estos elementos pueden estar fijos en el campo, permanentemente o sólo durante la campaña de riego. Además también pueden ser completamente móviles y ser transportados desde un lugar hasta otro de la parcela.

Sin embargo en las tres últimas décadas se han desarrollado con gran éxito las denominadas máquinas de riego que, basándose igualmente en la emisión agua en forma de lluvia por medio de aspersores, los elementos de distribución del agua se desplazan sobre la parcela de manera automática. Aunque su precio es mayor, permiten una importante automatización del riego.  

Los sistemas de riego por aspersión se adaptan bastante bien a topografías ligeramente accidentadas, tanto con las tradicionales redes de tuberías como con las máquinas de riego. El consumo de agua es moderado y la eficiencia en su uso bastante aceptable.

De hecho, si el sistema está bien diseñado y la intensidad de lluvia bien definida en función de las características físicas del suelo no debe haber pérdidas de agua.

Sin embargo, la aplicación del agua en forma de lluvia está bastante condicionada a las condiciones climáticas que se produzcan, en particular al viento, y a la aridez del clima, ya que si las gotas generadas son muy pequeñas pueden desaparecer antes de llegar al suelo por efecto de la evaporación.  

Son especialmente útiles para aplicar riegos relativamente ligeros con los que se pretende aportar algo de humedad al suelo en el periodo de nascencia de las plantas o para aplicar riegos de socorro en situaciones en las que el cultivo necesite agua con prontitud.

También es un sistema muy indicado para efectuar el lavado de sales cuando sea necesario y se prestan a la aplicación de determinados productos como fitosanitarios o abonos disueltos en el agua de riego, aunque no se puede considerar que sea una práctica habitual.

 

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