Ventajas e inconvenientes del Riego Localizado que es un Sistema de regadío cada vez más utilizado en agricultura.

El método de riego localizado supone aplicar el agua sólo a una zona determinada del suelo, no a su totalidad, lo que constituye la principal diferencia con respecto a los sistemas anteriores.

Al igual que el riego por aspersión, el agua circula a presión por un sistema de tuberías (principales, secundarias, terciarias y ramales) desplegado sobre la superficie del suelo o enterrado en éste, y finalmente sale por los emisores de riego localizado con poca o nula presión a través de unos orificios, generalmente de muy pequeño tamaño.  

Instalando los equipos apropiados en el cabezal de riego se pueden aplicar sustancias nutritivas (fertilizantes) o sanitarias (herbicidas, plaguicidas, etc.) junto con el agua; de hecho, el fertirriego, fertirrigación o aplicación de fertilizantes con el agua, es una práctica habitual y muy conveniente en riego localizado.

El desarrollo de las técnicas y equipos han permitido una automatización de las instalaciones en distintos grados, llegándose en ocasiones a un funcionamiento casi autónomo de todo el sistema.

De esta forma se consigue automatizar operaciones como limpieza de equipos, apertura o cierre de válvulas, fertilización, etc., que producen un importante ahorro de mano de obra.  

Es el método de riego más tecnificado, y con el que más fácil se aplica el agua de manera eficiente.

De igual forma, el manejo del riego es bastante distinto ya que el suelo pierde importancia como almacén de agua; se riega con bastante frecuencia, en determinados casos todos los días, de forma que se mantiene un nivel de humedad óptimo en el suelo.

Además, la cantidad de agua aportada en cada riego es mucho menor que en los otros métodos de riego.

Sin embargo requiere un buen diseño, una alta inversión en equipos y un mantenimiento concienzudo lo que supone un alto coste que podrá ser asumido en cultivos de alto valor comercial.

 

Riego Localizado - Sistema de regadío en agricultura