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Los efectos negativos medio ambientales de los regadío en agricultura, alteración  del medio, derroche de agua, filtraciones, salinización, etc.

Implantar un sistema de riego implica la necesidad de construir la infraestructura apropiada para su correcto funcionamiento, como obras de captación y almacenamiento del agua para el riego, redes de canales, acequias y estructuras para la distribución y desagüe, caminos de acceso, etc.

Todo ello supone por sí mismo una alteración del medio, que en caso de una transformación en riego a gran escala puede suponer incluso la modificación del régimen de los cursos de agua, de las zonas húmedas, sobreexplotación de los acuíferos y hasta cambios en los hábitos de vida de determinadas especies de plantas y animales de las zonas circundantes.  

La agricultura de regadío es la actividad que más cantidad de agua consume, cifrándose en torno al 80% del total. Unido esto a la escasez de agua que existe en nuestra región, es fácil percatarse del serio problema que ocasiona un mal uso del agua en la agricultura.

El derroche de agua es en sí un problema medioambiental que desgraciadamente ocurre con demasiada frecuencia en un gran número de sistemas de riego. El agua no se utiliza correctamente en dichos sistemas bien por su antigüedad y mal estado de conservación general de las redes de distribución de agua o de los componentes de las instalaciones, o bien por el diseño y manejo de los riegos en la propia finca, decisivos en el uso eficiente del agua.  Durante el riego pueden suceder dos procesos cuyas características serán detalladas en una Unidad Didáctica posterior: filtración profunda y escorrentía. Estos producen en muchas ocasiones un deterioro muy importante de la calidad de las aguas y del suelo y en consecuencia, su impacto en el medio ambiente.

La filtración profunda origina el movimiento de las sales del suelo hasta capas donde no son útiles a las raíces, pasando tanto a las aguas subterráneas como a las aguas de retorno que se vierten a cauces naturales.

Este agua también pueden contener otros productos fitosanitarios como herbicidas, plaguicidas, o abonos, lo que contribuye aún más a la contaminación del agua de retorno.

El agua de escorrentía puede erosionar el suelo y producir la contaminación del agua con sedimentos y otros elementos asociados, y si se vierte a cauces naturales ocasiona serios perjuicios a la fauna y reduce la vida útil de algunas estructuras como presas, puentes, etc.  

El riesgo de salinización del suelo si el contenido de sales del agua de riego es elevado. Por esto es preciso conocer la calidad del agua antes de proyectar el sistema de riego, pudiéndose evitar en parte el problema mencionado. La solución a todos estos problemas ambientales no es única, cada caso es diferente y debe ser estudiado independientemente. Sin embargo, en la mayor parte de los casos muchos de los problemas se podrían evitar explotando el sistema de riego de forma óptima, aprovechando sus recursos y consiguiendo riegos uniformes y eficientes.

Incrementar en lo posible la uniformidad de la distribución del agua que se infiltra y la eficiencia en el uso del agua implica reducir al máximo las pérdidas de agua y la posibilidad de contaminar el medio circundante, especialmente las aguas subterráneas y las de retorno, no malgastar el agua evitando en su caso sobreexplotación de acuíferos y finalmente conservar el suelo y la calidad del agua.  

 

Efectos negativos medio ambientales de los regadíos en agricultura