Contaminación por Nitratos con el  riego y los regadío en agricultura para consumo humano, de las aguas subterráneas y de las aguas superficiales.

El nitrato es un compuesto químico cuyo componente principal es el nitrógeno.

Forma parte de los suelos y las aguas de manera natural, siendo un nutriente fundamental tanto para las plantas como para una gran variedad de seres vivos.

Cuando se habla de suelos cultivados, el nitrato proviene, además del abonado con productos nitrogenados tanto orgánicos (como por ejemplo el estiércol) como minerales (fertilizantes), de la materia orgánica que tengan los suelos.

Si además se hace referencia a tierras de regadío, otra fuente de nitrato es el agua de riego que en ocasiones puede aportar importantes cantidades de ese compuesto.  

Los problemas ocasionados por el exceso de nitratos hacen referencia principalmente a tres aspectos relacionados con su capacidad para contaminar:

CONTAMINACIÓN DE LAS AGUAS PARA CONSUMO HUMANO

El consumo de nitratos en cantidades excesivas provoca problemas de salud en las personas. Normalmente la ingestión de nitratos se realiza a través del agua, por lo que la Organización Mundial de la Salud ha establecido unos límites en contenido de nitratos de las aguas de consumo público para que se consideren potables.

En concreto se establece un límite recomendado de 50 miligramos de nitrato por litro de agua y un límite máximo de 100 miligramos por litro.

Aunque en nuestro país el problema de exceso de nitratos en aguas de consumo no es generalizado, existen determinadas zonas que comienzan a presentar problemas, coincidiendo en la mayor parte de los casos con áreas de agricultura intensiva en las que el aporte de fertilizantes nitrogenados es muy importante, y zonas de regadío que favorecen el paso de los nitratos aportados mediante abono a las aguas subterráneas que posteriormente serán usadas para consumo.  

CONTAMINACIÓN DE LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS

El nitrato del suelo se mueve disuelto en agua, por lo que en sistemas de regadío, la pérdida de nitratos desde la zona ocupada por las raíces del cultivo hasta zonas más profundas contaminando las aguas subterráneas puede ser muy elevada.

Es el proceso que se conoce como lixiviación o lavado de nitratos y está originado por la filtración profunda o percolación producida con el riego.

Dependiendo del método de riego y a su vez de los distintos tipos dentro de cada método, el lavado de nitratos será muy variable, pero en general se puede afirmar que existe mayor riesgo en riego por superficie y en riego por aspersión en los que la percolación del agua puede ser elevada, mientras es muy raro que se produzca en riego localizado. 

Para evitar que el agua pase a zonas más profundas del suelo en cantidades excesivas, es necesario evitar en lo posible las pérdidas por percolación y realizar el riego con alta uniformidad.También es preciso tener en cuenta el contenido en nitratos del agua que se usa para regar, porque en ocasiones tanto los aportes como los lixiviados de nitratos dependerán de tal contenido.  

EJEMPLO:  

Un agricultor riega un cultivo de maíz por superficie. El agua de riego que utiliza contiene 42 miligramos de nitratos por litro (0.042 gramos por litro) y en la campaña de riegos aplica 8.000 metros cúbicos de agua (8.000.000 de litros) por hectárea. La cantidad de nitrato que aporta con el agua de riego en toda la campaña por cada hectárea es de:  

0.042 gramos/litro x 8.000.000 litros/Hettárea = 336.000 g/ha, es decir, 336 Kg/ha

La cantidad de nitratos lixiviados que pueden contaminar las aguas subterráneas dependerá también de la dosis de abono utilizado en la fertilización, de las características del suelo, principalmente la capacidad para infiltrar el agua y producir percolación, así como del momento en que se realice tanto el abonado como el riego. En efecto, según se desprende de estudios realizados en parcelas controladas, se ha observado que a mayor dosis de abono y mayor capacidad de infiltración del suelo, la lixiviación de nitrato es mayor.

De la misma forma, aplicar un riego justo después de haber abonado supone un alto riesgo de lixiviación de nitratos, mientras que si se da el suficiente tiempo al cultivo para extraerlo del suelo, la cantidad en éste será mucho menor y el arrastre de nitratos con el agua de riego disminuirá considerablemente.   

CONTAMINACIÓN DE LAS AGUAS SUPERFICIALES

La escorrentía que se produce en determinados sistemas de riego, principalmente por superficie y en ocasiones por aspersión, es un elemento que contribuye notablemente a la contaminación de las aguas superficiales, ya que en la mayor parte de los casos el agua de escorrentía se vierte directamente a los cursos de agua.   

Cuando el agua superficial contiene una gran cantidad de nutrientes, se puede producir un serio problema denominado eutrofización. Consiste básicamente en un desarrollo espectacular de la vegetación que vive en las aguas como consecuencia de una excesiva cantidad de nitrógeno en ellas. Asimismo, cuando esa vegetación muere, se descompone, consume oxígeno del agua y provoca la muerte de la fauna acuática de la zona.

El exceso de vegetación tiene además otros efectos: 
Dificulta el discurrir natural del agua en ese cauce
Genera un efecto visual muy antiestético
Reduce la posibilidad de usar dicho cauce para fines recreativos

Si el agua de escorrentía es rica en nitratos (normalmente cuando las dosis de abonado nitrogenado son elevadas) y además se riega justo después de abonar (y el nitrógeno no ha sido asimilado ni por el suelo ni por las plantas), se estará aumentando el riesgo de contaminación de las aguas superficiales y su posible eutrofización.

 

Contaminación por Nitratos con el  riego y los regadíos en agricultura