Las Características físicas del suelo arcilloso, arenoso o franco, aportan el soporte para las plantas cultivadas y el almacén de agua y nutrientes.

El suelo constituye el soporte físico para las plantas y les proporciona tanto el agua como los elementos nutritivos disueltos en ella.

El suelo es un material poroso, compuesto principalmente por:

PARTES SÓLIDAS:
Partículas minerales de diferentes formas y tamaños.
Partículas orgánicas

PARTE POROSA:
Aire
Agua, ocupando ambos parte o la totalidad de los poros.

Los suelos están compuestos de partículas minerales de arena, limo y arcilla, las cuales se diferencian básicamente en su tamaño y forma. La proporción que exista de cada uno de estos grupos define la textura del suelo y su porosidad.

Estas características físicas de un suelo son las que determinan la forma y cantidad en que el agua aplicada con un riego es absorbida, infiltrada y redistribuida, es decir, indican la capacidad que tiene para almacenar el agua y cederla a las plantas.

Dependiendo de la proporción de arena, limo y arcilla se pueden tener muy diversas texturas:  

Un suelo arenoso o franco arenoso (normalmente se habla de suelo con textura gruesa o suelo ligero) tiene gran capacidad para absorber el agua e infiltrarla hasta zonas más profundas.

Sus poros son grandes, de forma que cuando las raíces de las plantas tratan de extraer el agua de dichos poros no encuentran mucha dificultad para hacerlo. Sin embargo, por estas características, son suelos que permiten que el agua que se infiltra pase a zonas tan profundas como para que no pueda ser explorada por las raíces, de manera que parte del agua aplicada con el riego puede perderse, es decir, tienen poca capacidad de retención de agua, si bien como aspecto positivo no suelen tener problemas de encharcamiento.   

Los suelos arcillosos o franco arcillosos, llamados también suelos pesados o de textura fina, tienen una porosidad muy alta pero los poros son muy pequeños.

Esto hace que la absorción e infiltración del agua desde la superficie hacia zonas más profundas sea muy lenta. Estos suelos presentan una elevada capacidad de retención de agua, por lo que no es frecuente que existan grandes pérdidas de agua debidas a una excesiva infiltración, pero la planta encuentra mayor dificultad para absorber el agua que se encuentra en el espacio poroso de este tipo de suelos. Son suelos que no tienen buena aireación y es frecuente encontrar problemas de encharcamiento.  

Los suelos francos, por sus características físicas intermedias, son en general bastante apropiados para los cultivos de regadío. Suelen estar compuestos por una mezcla de arena, limo y arcilla que les da una buena aireación, adecuada capacidad para retener el agua, evitando tanto grandes pérdidas por filtración a capas más profundas como encharcamientos indeseados.

 

Características físicas del suelo - Agua, riegos y regadíos en agricultura