La presencia de determinadas sales en el suelo, incluso a bajas concentraciones, puede provocar efectos tóxicos en las plantas. Normalmente, los cultivos leñosos o arbóreos presentan mayor toxicidad que los cultivos anuales.

Las sales que ocasionan más problemas para los cultivos son el sodio, el boro y el cloruro.

La toxicidad de cada uno de ellos es diferente para cada cultivo así como los síntomas que producen en las plantas. Por lo tanto, conociendo los síntomas se pueden detectar ciertos problemas de toxicidad.

Un exceso de sodio produce sequedad o quemaduras en los bordes exteriores de las hojas. Cuando el problema continúa, la sequedad continúa por los nervios hasta el centro de la hoja. Los cítricos, aguacate y judía son los cultivos más sensibles al exceso de sodio en el suelo, mientras que trigo, algodón, cebada, alfalfa y remolacha, por ejemplo, son muy tolerantes.  

El cloruro se acumula en las hojas hasta niveles del orden del 0.1–0.3% del peso de la hoja, los efectos pueden ser muy perjudiciales. Suele manifestarse con quemaduras en la punta de las hojas y avanzar por los bordes. Afecta fundamentalmente a cultivos leñosos, siendo muy sensibles los frutales de hueso, el aguacate, los cítricos y la vid.  

El Boro, a diferencia de los anteriores, afecta tanto a plantas leñosas como a anuales. Llega a ser muy perjudicial para algunas plantas incluso a concentraciones tan bajas como 1 miligramo por litro, sin embargo es un elemento esencial para un desarrollo correcto del cultivo. Suele manifestarse por un amarilleamiento de la punta de las hojas más antiguas que va desplazándose hasta en centro de las hojas entre los nervios y sequedad en algunas otras zonas de la planta. Las plantas más sensibles al exceso de Boro son, entre otras, la judía, el girasol, el trigo, el maíz, el algodón, los frutales de hueso y pepita, la vid y el aguacate, mientras que son bastante tolerantes el espárrago, la remolacha y la alfalfa entre otras.

 

Toxicidad de las Sales para los cultivos en agricultura