La formación del suelo se ha producido por la transformación de la roca madre mediante diferentes procesos, originados por el clima, en especial la lluvia y la temperatura, las plantas y otros organismos vivos y el hombre son los responsables de su formación a lo largo de los años.

Los materiales que componen el suelo se han estratificado en capas llamadas horizontes, que constituyen el perfil del suelo. A efectos prácticos, la parte que interesa al agricultor es la más superficial, de color más oscuro y más rica en materia orgánica, que conocemos como suelo.

El subsuelo es la capa sobre la que el suelo se asienta. La mayor parte de las raíces de las plantas se desarrollan en el suelo, que llega hasta los 20-30 cm de profundidad, en función de las labores practicadas y de sus características físicas.

En el suelo se almacenan la mayor parte de los elementos químicos asimilables que las plantas absorben. El subsuelo, cuya profundidad varía en función de la textura, debe ser permeable, permitiendo una buena circulación del aire y del agua. una correcta fertilización.

 

La formación del suelo agrícola