La solución del suelo contiene sales que se hallan disociadas en aniones: nitratos, fosfatos, carbonatos, etc. y cationes: calcio, potasio, zinc, etc.

Los abonos son sales que cuando se incorporan al suelo, en contacto con el agua, se disocian en aniones y cationes.

Por ejemplo, el cloruro potásico, KCl, se disocia en dos iones K+ y Cl- y el nitrato magnésico, Mg (NO3)2, se disocia en un catión Mg2+ y dos aniones NO3 -.

El complejo arcillo-húmico presenta cargas eléctricas negativas en su superficie, por lo que es capaz de atraer y retener iones con carga positiva (cationes), fenómeno que es conocido como adsorción. Los aniones no quedan retenidos por lo que pueden ser arrastrados disueltos en el agua, hasta capas profundas.

Los abonos tienen por objeto aportar al suelo los dos cationes: NH4 + y K+ y los dos aniones: PO4 3- y NO3 -, más necesarios para las plantas. De ellos, son fijados por el complejo los dos cationes y el fosfato, pese a ser un anión, mediante puentes de calcio y también, por los óxidos de Fe, Al y Mn. En cambio, el nitrato no es retenido.

 

La solución del suelo de los suelos agrícolas