Necesidades de suelo y clima de Lentejas y Leguminosas de Grano

Generalidades de las siguientes Leguminosas de Grano como: Garbanzo (Cicer arietinum L.) Lenteja (Lens esculenta L.) Habas secas (Vicia faba L.),  Judías secas (Phaseolus vulgaris L.) Guisantes secos (Pisum sativum L.) Veza (Vicia sativa L.) Yeros (Vicia ervilia L.) Altramuz (Lupinus sp.L.) Algarroba (Vicia monanthos L.)  Almorta (Lathyrus sativus L.)

CONSIDERACIONES GENERALES

Las leguminosas de grano han tenido una presencia constante en la agricultura de las distintas partes del mundo, prácticamente desde sus orígenes hace unos 10.000 años, allá en el Neolítico.

En España existe constancia de la utilización de las principales leguminosas de grano desde la época de la dominación romana. La familia Leguminosas (Leguminosae), también conocida como Fabáceas (Fabaceae), es una familia muy cosmopolita, con 700 géneros y unas 17.000 especies, entre las que existen arbóreas, arbustos y plantas herbáceas.

Éstas últimas se podrían dividir, teniendo en cuenta su utilización agrícola, en leguminosas de grano, leguminosas hortícolas, leguminosas forrajeras, y leguminosas pascícolas.

Las leguminosas de grano, objeto de nuestra atención en este capítulo, es un grupo numeroso y heterogéneo de especies que tuvo en el año 2008 una producción a escala mundial de 280 millones de toneladas, de los cuales 220 millones correspondieron a la soja, que se contempla como oleaginosa.

Por consiguiente, estamos considerando unos 60 millones de toneladas que son fundamentales para la alimentación humana y animal en muchos países, principalmente en los menos desarrollados, en tanto que, en países más desarrollados, la proteína necesaria para el consumo humano y animal es obtenida mayoritariamente a través de la carne y el pescado.

Las leguminosas de grano con destacado interés en España son las siguientes:
Garbanzo (Cicer arietinum L.)
Lenteja (Lens esculenta L.)
Habas secas (Vicia faba L.),
Judías secas (Phaseolus vulgaris L.)
Guisantes secos (Pisum sativum L.)
Veza (Vicia sativa L.)
Yeros (Vicia ervilia L.)
Altramuz (Lupinus sp.L.)
Algarroba (Vicia monanthos L.) 
Almorta (Lathyrus sativus L.)

Características de los cultivos

La investigación sobre leguminosas, con la excepción de la soja, ha sido mucho menor que la que se ha dedicado a otros cultivos, como por ejemplo los cereales. Como consecuencia, el cultivo de las leguminosas tiene “problemas” variables según la especie. Estos problemas, están relacionados con la oscilación en los rendimientos, con rendimientos bajos o con falta de resistencia a enfermedades.

La situación está cambiando gracias al enorme esfuerzo investigador que ha venido realizando la Unión Europea, que comenzará a dar sus frutos en los próximos años.

Las leguminosas se siembran generalmente en otoño, antes que los cereales, pero existen especies que aunque tradicionalmente se sembraban exclusivamente en primavera, en la actualidad, como consecuencia de programas específicos de investigación, disponen tanto de variedades para siembra primaveral como otoñal, como ocurre en garbanzos o guisantes.

La mayor parte de las leguminosas de grano tienen una gran capacidad de adaptación a las diversas condiciones de clima y suelo.

Todas ellas se consideran como plantas insustituibles en las alternativas, por su capacidad de establecer simbiosis con las bacterias nitrofijadoras del género Rhizobium que asimilan el nitrógeno atmosférico, base sólida para la agricultura sostenible.

Descripción botánica y fisiológica

Las flores de las leguminosas pueden variar de tamaño, teniendo el cáliz cinco sépalos (raramente tres o seis) y la corola cinco pétalos libres o parcialmente unidos.

Las inflorescencias pueden aparecer como flores solitarias en racimos terminales o axilares, modificándose a veces hasta parecer cabezuelas o incluso umbelas.

Los frutos disponen de un gineceo súpero, monocarpelar, con desarrollo muy variable y tendencia a la reducción en el número de óvulos.

En las raíces predomina el sistema primario, a menudo profundas y casi siempre con nódulos poblados de bacterias del género Rhizobium que asimilan el nitrógeno atmosférico.

Las leguminosas, efectivamente, ponen en marcha, con ciertas bacterias del suelo, la fijación simbiótica del nitrógeno que convierte el nitrógeno atmosférico (N2) en nitrógeno mineral que puede ser asimilado por la planta, siendo este nitrógeno la clave de la productividad y la competitividad agraria. 

 Importancia en España

Las leguminosas en general tuvieron una enorme importancia en España, tanto en alimentación humana como en alimentación animal.

A partir de los años sesenta del siglo pasado, su cultivo y su utilización en la alimentación humana se relegó y se sustituyó por importaciones y por una dieta más carnívora, como en el resto de los países desarrollados.

El consumo humano de leguminosas se identificó como sinónimo del bajo nivel de vida de otros tiempos. Se perdieron así hábitos alimenticios que los expertos recomiendan en la actualidad.

Las leguminosas de grano de consumo humano, salvo excepciones, como serían aquellas que cuentan con una IGP (Indicación Geográfica Protegida) o similar, se encuentran en regresión y las necesidades españolas se satisfacen con importaciones principalmente de Canadá, Australia, Méjico o Turquía.

La proteína vegetal destinada a la fabricación de piensos compuestos se importa en su mayor parte, destacándose el gran ascenso, relativo, del guisante proteaginoso.

Habría que señalar el potencial de los yeros. España es posiblemente el único país europeo donde se conocen y se cultivan, y que ha desarrollado un programa de mejora específico. Hay otras muchas leguminosas que contribuyen a aumentar la diversidad de nuestros cultivos, que son desconocidas en Europa, corriendo el riesgo de desaparecer. 

 

Leguminosas de Grano - Generalidades