Foto de campos de cultivo de cereales de invierno, trigo

Superficies cultivadas de los cereales de Invierno, consideraciones generales, importancia del cultivos y ecología.

Superficie de cereales de invierno en España en miles de hectáreas.

Evolución por años del periodo: 
Cultivo 2005 - 2006 - 2007 - 2008
Trigo 2.274 - 1.920 - 1.803 -  2.067
Cebada 3.156 - 3.197 - 3.228  - 3.462
Avena 458 - 524 - 531 - 499
Centeno 89 - 106 - 112 - 110 

Consideraciones Generales

El área de cultivo de los cereales tiene una amplia distribución geográfica.

El trigo es cultivado en gran variedad de climas, adaptándose a las zonas que tienen una estación de fresca durante la fase de crecimiento y húmeda seguida de otra cálida y seca en la maduración.

La cebada se adapta a las zonas de poca lluvia en primavera. Las necesidades hídricas y nutritivas de la cebada son más importantes al comienzo del ciclo.

El centeno y la avena son cultivos de suelos pobres y poco fértiles, propios de climas templados, siendo su área de cultivo similar a la del trigo y la cebada, aunque el centeno está mejor adaptado a los climas más fríos.

Importancia del cultivo en España

La superficie cultivada de cereales de invierno en España se aproxima a los seis millones de hectáreas y se ha mantenido más o menos constante, con una ligera evolución descendente en los últimos 20 años.

Representa alrededor del 33% de la superficie agrícola útil y casi el 66% de la superficie total de cultivos herbáceos.

La producción española de cereales de invierno ha tenido una notable evolución ascendente, especialmente a partir de la década de los años 70, como consecuencia de la mejora de las técnicas de cultivo, sobre todo del mayor empleo de fertilizantes y de la utilización de variedades de alto rendimiento.

Ecología

Los cereales de invierno se caracterizan por su aptitud al ahijado, que consiste en la formación en la base del tallo, a nivel del suelo, de numerosos tallos relativamente independientes que se alimentan por sus propias raíces.

El crecimiento de los cereales de invierno se divide en diferentes periodos o fases, cada una de las cuales es designada por las características que la planta manifiesta durante el mismo: ahijado, encañado, espigado y maduración.

Los periodos críticos de necesidades de agua del trigo son la fase de desarrollo de la espiga, la floración y la fase inicial de formación del grano.

Las necesidades críticas de agua de la cebada se localizan desde el final del estado de zurrón hasta la fase de espigado.

El déficit hídrico en dichas fases ocasiona la reducción del número de espigas por planta, la disminución del número de granos por espiga y la merma del peso del grano. Los mejores rendimientos de trigo se obtienen en suelos arcillo limosos o arcillosos bien provistos de calcio, con buen poder absorbente y no excesivamente aireados.

En los terrenos ligeros el trigo padece muchas veces, deficiencias nutricionales y estrés hídrico en el periodo de maduración del grano.

La cebada crece bien en suelos francos o ligeramente arcillosos, bien drenados. En los suelos arenosos, al no almacenar suficiente humedad que puede ser rápidamente agotada, se interrumpe el crecimiento uniforme del cultivo. La cebada es más tolerante que otros cereales a los suelos básicos y menos tolerante a los suelos ácidos.  

 

Datos y consideraciones generales sobre los cereales de Invierno