Cultivo del tomate

Cultivo del tomate, la planta, plantacion, transplante, marco de plantación, suelos, poda y entutorado, riego, etc.

Vídeo 1, Cultivo del tomate, 1ª Parte:

 

Vídeo 2, Cultivo del tomate, 2ª Parte:

 

Texto del Vídeo 1, Cultivo del tomate, 1ª Parte

El tomate es una planta dicotiledónea perteneciente a la familia de las solanáceas cuyo nombre científico es Lycopersicum esculentum. Es una planta perenne de porte arbustivo que presenta una ramificación generalmente simpoidal.

Las hojas son compuestas e imparipinnadas presentando de 7 a 9 foliolos.

Las flores se agrupan en inflorescencias de tipo racemoso en grupos de 4 a 12 flores. El fruto es una baya de forma globular cuyo peso puede oscilar entre los 5 y 500 gramos, según cultivares.

El sistema radical está constituido por: la raíz principal, las raíces secundarias y las adventicias. Localizándose el 70 % de las raíces a menos de 20 cm de la superficie. En general, las condiciones óptimas de desarrollo oscilan entre los 20 y 30 º C durante el día y los 12 y 17 ºC durante la noche, así como, unas condiciones de humedad relativa comprendidas entre el 60 y el 80 %.

La plantación de tomate en invernadero se lleva a cabo con plántulas procedentes de semilleros. La época de plantación depende principalmente de factores tales como la temperatura, la humedad y la variedad cultivada.
El trasplante al terreno definitivo tiene lugar a los 30-35 días de la siembra en semillero, cuando la planta tiene 3 hojas verdaderas y un sistema radicular bien formado en el cepellón.

Para el trasplante, se abren los hoyos y una vez colocado el cepellón se cubre de tierra y se da un riego que afiance las plantas y facilite su arraigo. Un marco de plantación habitual es de 1,5 m entre líneas y 0,5 m entre plantas, aunque este dependerá de la variedad cultivada, ya que si se trata de plantas de porte medio, el marco de plantación podrá reducirse.

EL tomate prefiere suelos sueltos de textura silíceo-arcillosa, ricos en materia orgánica y con un pH entre 5 y 7. Por otro lado, es la especie cultivada en invernadero que mejor tolera las condiciones de salinidad tanto del suelo como del agua de riego.

En cultivo protegido, el aporte de agua y de nutrientes se realiza de forma generalizada mediante riego por goteo y estará en función del estado fenológico de la planta. Una vez arraigada la planta y hasta el cuajado de los primeros frutos, los riegos se distanciarán el máximo posible, con el fin de favorecer que el sistema radical explore el suelo en profundidad.

 

Texto del Vídeo 2, Cultivo del tomate, 2ª Parte

Con la aparición de los primeros tallos laterales, tiene lugar la poda de formación, con la que eliminamos algunos de esos tallos, mejorando así la aireación de la planta.

Con la poda de formación, se determinará el número de brazos por planta, siendo frecuentes las podas a 1 ó 2 brazos, aunque en tomate (jitomate) cherry suelen dejarse 3 y hasta 4 brazos por planta.

El "entutorado" mantiene la planta erguida, mejora la aireación general de la misma, favorece el aprovechamiento de la radiación y facilita la realización de las labores culturales.

Aproximadamente a los 30 días del trasplante, da inicio la floración. El primer ramillete floral se desarrolla cuando la planta tiene 3 hojas verdaderas. El resto de las inflorescencias se sucederán cada 2 ó 3 hojas hasta el despunte de la planta.

Otra labor importante es el destallado, consiste en la eliminación de los brotes axilares y se realizará semanalmente en épocas de calor, y cada 10-15 días periodos fríos.

Para optimizar la polinización, al inicio de la floración, se introducen en el invernadero colmenas de Bombus Terrestris.

Aproximadamente al mes y medio del trasplante comienza a desarrollarse el ovario, dando lugar al fruto. A partir de este momento, las necesidades de agua van en aumento, ajustándose el riego a la evapotranspiración del cultivo.

Durante el desarrollo del fruto no debe haber saltos bruscos de humedad, ya que pueden aparecer algunas fisiopatías como el rajado o agrietado de frutos.

El periodo de crecimiento del fruto, desde la floración a maduración, suele oscilar generalmente entre los 45 y 60 días.

En condiciones normales, los tallos principales se despuntan cuando la planta tiene entre 6 y 10 ramos, con ello se consigue un aumento en el tamaño del fruto y una mayor precocidad.

 

Cultivo del tomate