La Vid y exigencias de clima

Desde un punto de vista climático, la vid es una planta propia de climas moderados y templados, situación que le permite atravesar por un periodo de actividad vegetativa y otro de reposo invernal.

Los límites habituales de cultivo de la vid en el hemisferio Norte se encuentran en la franja comprendida entre 34º y 49º de latitud, que abarca toda la Península, y la mayor parte de las islas.

El llamado "cero vegetativo", temperatura a partir de la cual se observa actividad, se sitúa en un valor medio de 10 ºC. El intervalo de temperaturas 20-25 ºC resulta óptimo para los procesos de crecimiento, agostamiento y maduración. Por encima de los 42 ºC, se producen desecamientos y quemaduras de hojas y racimos.

Las precipitaciones y su distribución juegan un papel crucial en el cultivo de la vid, ya que al tratarse por regla general de un cultivo de secano, constituyen prácticamente el único aporte de agua. Importancia del cultivo de la vid en España

El cultivo de la vid se orienta fundamentalmente a la elaboración de vino y la producción de uva para su consumo en fresco y pasa, sin olvidar la obtención de mosto y de alcoholes vínicos para la elaboración de aguardientes y licores.

A pesar de que ha aumentado el rendimiento medio por ha, y de que se trata del primer país del mundo en superficie vitícola, España sigue ocupando el tercer lugar en producción mundial, por detrás de Francia e Italia. Esta aparente paradoja se explica fundamentalmente por sus limitaciones climáticas, especialmente la pluviometría. 

En la actualidad, el 82% del viñedo se cultiva en secano. Por otra parte, el 98% de la superficie vitícola se dedica a la producción de uva de vinificación, repartiéndose al 50% la producción de vinos blancos y de vinos tintos y rosados.

Con más de setenta denominaciones de origen, la producción de vinos de calidad supone el 60% del volumen total.

El consumo de vino se encuentra alrededor de los 30 litros por habitante y año.

Exigencias de la vid respecto al Clima