El potasio y magnesio son nutrientes fundamentales de la nutrición de la vid. A continuación damos recomendaciones de abonado de la vid con Potasio y Magnesio.

Teniendo en cuenta el marcado antagonismo entre potasio y magnesio, es aconsejable plantear simultáneamente el abonado de estos dos elementos.

El diagnóstico peciolar a través de la relación K/Mg (2-8) y la consideración en el suelo de las relaciones K/CIC (2-4%) y K/Mg (0,3), se han convertido en herramientas útiles para dirigir su fertilización.

Como pauta general, podíamos hablar de un aporte de potasio equivalente a 60-100 kg K2O/ha, según tipo de suelo (lavado; retrogradación), volumen de cosecha o riesgo de provocar deficiencias de magnesio. En uva de mesa, estas cantidades pueden llegar a duplicarse.

Por su parte, las referencias para el magnesio se situarían en los 15-30 kg de magnesio MgO/ha, guardando aproximadamente una relación Potasio:Magnesio de 3:1 para evitar desequilibrios entre ambos elementos. La aplicación de potasio y magnesio responde a criterios considerados para el fósforo.

Para el abonado con potasio, los abonos simples más utilizados son cloruro potásico y sulfato potásico. Este último abono se recomienda en suelos salinos, poco profundos y sueltos, y en aportes masivos, tardíos y localizados.

El abono con magnesio más extendido es el sulfato magnésico. Tanto para un elemento como para otro, existen abonos complejos y una amplia gama de abonos que los contienen en su formulación y composición.