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Vinos de Navarra con Denominación de Origen

Los Vinos de Navarra son vinos para todas las ocasiones y todos los gustos.

Diversidad de climas y paisajes de la DO Vinos de Navarra

Una de las principales características que definen a la D.O. Navarra es la gran diversidad de paisajes y climas que se dan en los más de 100 kilómetros que separan el norte de la zona, situada en las cercanías de Pamplona, del sur, enclavada en la ribera del Ebro.

Y es que en Navarra se produce una situación excepcional, prácticamente única en la Península Ibérica: la confluencia de los climas atlántico, continental y mediterráneo. La cercanía del Cantábrico, la influencia de los Pirineos y la bonanza del valle del Ebro permiten esta variada climatología.

Circunstancia que marca profundamente el paisaje navarro, donde las más de 11.500 hectáreas de la Denominación de Origen se asientan en todo tipo de ecosistemas y situaciones de cultivo: laderas, riberas, mesetas, llanuras, y que definen 5 áreas de producción diferenciadas: Baja Montaña, Valdizarbe, Tierra Estella, Ribera Alta y Ribera Baja.

Evolución de viticultores y bodegas de la DO Vinos de Navarra

En las últimas dos décadas el vino navarro inició una evolución que lo ha transformado totalmente y no ha dejado de dar sus frutos.

Primero, en los años ochenta se introducen variedades foráneas como la blanca chardonnay, y las tintas cabernet sauvignon y merlot, que empezarán a convivir con las tradicionales viura, tempranillo y garnacha (mayoritaria y gran protagonista de la zona). Variedades muy bien adaptadas a la región que, sin arrinconar el siempre vivo potencial de las uvas tradicionales, han ido a la búsqueda de una nueva expresión.

Después, en los años noventa con la entrada en escena de un puñado de inquietos bodegueros dispuestos a dar un vuelco a la situación, desde la exigencia y la experimentación y con la calidad como objetivo. Nombres propios que desembarcan trayendo nuevos aires y un revolucionario concepto enológico, al tiempo que se erigen como dignos sucesores de lo mejor de la tradición vinícola de la zona. Un fenómeno que no cesa y que se traduce en la actualidad en la incorporación de nuevas bodegas con proyectos basados en el terruño y la originalidad.

Apuesta por la calidad

En este contexto de evolución permanente y gran dinamismo, la Denominación de Origen ha dado un nuevo impulso en la búsqueda de la calidad. La aprobación de una nueva normativa en 2008 (Reglamento) introduce medidas que permiten que los productores puedan innovar tanto en el campo como en la bodega.

Una calidad entendida desde el punto de vista del consumidor, donde se hace especial hincapié en el control por cata para que los vinos respondan a sus expectativas.

Tu propio estilo de vino

Gracias a todas estas condiciones naturales y humanas, los vinos DO Navarra ofrecen un amplio abanico de posibilidades: desde los famosos vinos rosados hasta los jugosos tintos jóvenes, desde los deliciosos blancos de chardonnay hasta los grandes tintos de crianza y reserva, sin olvidar los seductores blancos dulces de moscatel.

Vinos para todas las ocasiones y todos los gustos, adaptados a un consumidor que busca experimentar nuevas sensaciones o rememorar momentos agradables. Un universo del vino donde cada cual puede encontrar su propio estilo de vino.

LOS VINOS de la DO Vinos de Navarra

Vinos Blancos

Los jóvenes de Viura y mezcla de Viura-Chardonnay
Son vinos frutosos, frescos, que deben ser consumidos dentro del año siguiente a su vendimia. Son muchas las bodegas comerciales y las cooperativas que los ofrecen. Su color, amarillo pálido, y su nariz, suavemente frutal, los hacen ideales para el aperitivo o los entrantes muy ligeros.

Los Chardonnay sin barrica
Más estructurados y acídulos que los otros, son vinos de mayor persistencia cuyo consumo es perfectamente adecuado dentro de los 2-3 años de su elaboración. Color amarillo pajizo intenso, poseen una marcada fruta en nariz (piña fresca, manzana verde, pomelo, mango, algunas veces incluso melón). La boca queda marcada por una fresca acidez. Serán los grandes acompañantes de los pescados y ahumados.

Los Chardonnay fermentados en barrica
Son los auténticos aristócratas de los blancos navarros. En su nacimiento intervienen siempre viñas de muy baja producción, vendimiadas con exquisito cuidado. Los mejores mostos fermentan en barricas nuevas (todos los años) y tras una permanencia de unos 6 meses con sus lías, al más noble estilo borgoñón, se trasiegan y embotellan. Son vinos que se bonifican con el paso del tiempo (en ellos ya no buscaremos el vino del año) y que saldrán al mercado con etiqueta de crianza y de reserva. En ellos encontraremos colores amarillos dorados y su nariz, compleja, marcará notas de humo, mantequilla, avellanas y frutas maduras. Dan la talla con pescados grasos, tipo besugo o lubina. 

Vinos Tintos

Los tintos jóvenes y tintos roble
Partiendo de la Garnacha o el Tempranillo (en menor medida de la Merlot o de la Cabernet Sauvignon), se obtienen unos vinos de bonito color púrpura y grana, llenos en nariz de notas de regaliz y deliciosas frutas del bosque, tanto negras (cassis y moras) como rojas (fresas y frambuesas). En el caso de los tintos roble, la permanencia de al menos tres meses en barrica los dota de una sápida estructura. Su boca, golosa y viva, los hacen compañeros inseparables de aperitivos de charcutería, patés, quesos del país, e incluso algún preparado de bacalao salseado.

Los tintos de crianza
El reglamento de la Denominación obliga a que no salgan al mercado hasta que como mínimo hayan pasado dos años (desde diciembre del año de la vendimia), y que hayan madurado como mínimo un año en barrica. Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot son las protagonistas de estos vinos marcados por buena y selecta crianza, que los dota de hermosos colores cereza con suaves matices teja. La nariz mantiene el carácter frutal, matizado por finas notas de roble y vainilla. En boca son potentes y sabrosos. Serán grandes compañeros de carne a la brasa, asados, guisos de carne y quesos curados.

Los tintos reserva, gran reserva y los “Iconos”
Son la actual aristocracia de los caldos navarros. Sólo las mejores añadas y los pagos más escogidos serán su cuna. Las variedades empleadas son las mismas que para los de crianza, muchas veces incrementadas con el Graciano. Los tintos de reserva tienen un mínimo de tres años (de los cuales, uno como mínimo fue en barrica) y los gran reserva tienen un mínimo de cinco años (de los cuales, dieciocho meses como mínimo fueron en barrica). Poseen un bello color cereza-rubí, con bonitos tonos teja, limpios y brillantes. Su nariz es compleja, rica en matices especiados, buenas maderas y fondo frutal que se mantiene con el paso del tiempo. La boca, pulida pero amplia y carnosa. Pero como Navarra es una denominación dinámica, también acoge actualmente una gran selección de vinos de alta gama, lo que se ha dado en llamar “Iconos o Vinos de alta expresión”: frutosos, concentrados, expresivos y maravillosamente complejos. Todos ellos son claramente los grandes protagonistas de nuestra mesa, acompañando la caza y los guisos más sutiles y elaborados. 

Vinos Rosados

Quién no conoce los famosos rosados de Navarra, antaño auténticos buque-insignia de la Denominación. Su calidad no ha hecho sino mejorar, siendo su elaboración cada vez mas esmerada. La Garnacha, sola o acompañada de Tempranillo y Cabernet Sauvignon, por el selecto sistema de sangrado de mostos, da lugar a vinos de sugerente color, de rico aroma afrutado (fresitas del monte, frambuesas, granada,...) y fresco paladar. Deben consumirse dentro del año siguiente a su elaboración y acompañan muy bien los entrantes (arroces, pastas), siendo en verano compañeros imprescindibles.

Vinos Dulces

Los vinos blancos dulces
Estos vinos, cuyo contenido en alcohol oscila entre los 11 y los 14 grados, provienen habitualmente del vidueño moscatel de grano menudo. La delicadeza, untuosidad y fragancia son sus características más destacables. Su momento de consumo se hallaría acompañando quesos de cabra, foies y postres. También juegan un gran papel en la apacible sobremesa de una agradable comida.

Los vinos de licor de moscatel
Son los clásicos de toda la vida. Vinos de mayor graduación, que muchas veces experimentan una larga crianza en barricas de roble y damajuanas de cristal. Serán los protagonistas de esa merienda de pastas y vino tan típica de nuestros pueblos, aunque siempre habrá quien busque armonías más arriesgadas, como los quesos azules

Enoturismo - AgroTurismo Rural - en la DO Vinos de Navarra

La Denominación de Origen Navarra abarca más de 15.000 hectáreas de viñedo que presentan una gran diversidad de climas, suelos y condiciones meteorológicas. Estas características particulares que se definen en sus cinco zonas diferenciadas hacen que en pocos kilómetros de distancia el visitante pueda encontrar una amplia gama de posibilidades.

Vinos rosados, blancos, tintos con o sin madera, o vinos dulces elaborados a partir de las diferentes variedades de uva que Navarra cultiva y que ofrecen un gran abanico de sensaciones por descubrir. Una oportunidad para diseñar su propio itinerario a través de la gastronomía, la historia y los Vinos D.O.Navarra para elegir una experiencia única.

Zonas de Enoturismo de Navarra: Baja Montaña - Tierra Estella - Valdizarbe - Ribera Alta - Ribera Baja 

Contactar con Denominación de Origen Vino de Navarra
Consejo Regulador de las Denominaciones de Navarra - C.R. de la D.O.P. Navarra - Rua Romana s/n. E-31390 OLITE (Navarra) España. Tel.: 948 741812 Fax: 948 741776

 

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