Olivo - Clima y suelo, necesidades de cultivo

Las exigencias ambientales, climáticas y edafológicas  del olivo están relacionadas con las condiciones caracterizan por veranos secos y calurosos e inviernos fríos y poco húmedos (250-450 mm precipitación anual).

El olivo está especialmente adaptado al secano y gracias a la conformación de sus hojas se minimiza la pérdida de agua.

En las condiciones españolas el cultivo está limitado por el frío en las regiones más septentrionales del país. Soporta altas temperaturas en verano, hasta 40 ºC si tiene humedad suficiente en el suelo, y hasta 10-12 ºC bajo cero en pleno reposo invernal.

La inducción floral se produce en el periodo de reposo estival y al final del invierno o comienzos de primavera se inicia la diferenciación de las yemas.

Con temperaturas primaverales de 10- 12 ºC se inicia el desarrollo vegetativo, las inflorescencias y la floración se producen entre 15 y 18 ºC sobre la madera del año anterior.

Cuando las temperaturas estivales llegan a 35-38 ºC tiene lugar una parada vegetativa.

Suelo

En cuanto a las exigencias edáficas, el olivo es una planta muy rústica, que se extiende por todo tipo de suelos, incluidos los terrenos de escasa fertilidad, aunque prefiere suelos francoarenosos, profundos y con drenaje, ya que es muy sensible al encharcamiento prolongado.

Soporta bien la salinidad y niveles elevados de caliza, siendo frecuente su cultivo sobre suelos calcáreos del área mediterránea. 

 

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