El agua del suelo es indispensable para las plantas no sólo como alimento fundamental y necesario. También es necesaria el agua del suelo para reponer las pérdidas que por evapotranspiración se producen durante el ciclo vegetativo.

El agua hace otro papel necesario en el suelo al disuelver los elementos nutritivos que absorben las plantas a través de la solución del suelo.

Con un buen manejo del agua en los riegos, se puede conseguir un importante ahorro de agua y de nutrientes, sobre todo nitrógeno, disminuyendo sus pérdidas por lixiviación.

Buenas prácticas para ahorar agua y nutrientes
- En suelos arenosos se deben efectuar riegos frecuentes y con dosis menores que en suelos arcillosos. 
- Se debe ajustar el intervalo de riego y las dosis a las necesidades hídricas del cultivo a lo largo de su ciclo. 
- No se deben aplicar dosis altas de riego en los días posteriores a la aplicación de abonos nitrogenados.

El agua de riego puede contener nitrógeno y otros elementos nutritivos y también contaminantes. Es muy importante y necesario conocer el contenido de estos nutrientes en el agua de riego para reducir su cuantía en la fertilización y poner en práctica medidas que minimicen o anulen los posibles efectos contaminantes.

La cantidad de nitrógeno aportado con el agua de riego, según consumo de agua y contenido en nitratos (kg/ha), puede alcanzar unas cifras destacadas dignas de tenerse en cuenta.

El agua puede contener también potasio y magnesio. Los contenidos de estos dos elementos aportados por el agua de riego también deben considerarse en el momento de calcular la fertilización.

La aplicación de los fertilizantes mejora el aprovechamiento del agua por parte de los cultivos ya que pues aumenta su resistencia a la sequía, regula su transpiración y permite que las plantas necesiten un menor volumen de agua para formar su materia seca.

 

El Agua del Suelo