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Psila del peral, Cacopsylla pyri

Psila del peral, Cacopsylla pyri L. La sintomatología típica son las gotas de melaza segregadas sobre los órganos atacados.

Descripción de Psila del peral, Cacopsylla pyri L., descripción, daños y control integrado

Psila es la principal plaga que afecta al cultivo del peral. Parte de la problemática radica en la ausencia de métodos de control alternativos eficaces contra esta plaga, en la escasez de materias activas con poder de control sobre ella, y en la cada vez más acentuada presencia de resistencias a los productos autorizados.

El adulto mide 2-3 mm de longitud, con dos pares de alas membranosas. Las piezas bucales poseen un tubo picador-succionador. En los machos el abdomen termina en unas piezas en forma de gancho orientado hacia arriba, inexistente en las hembras. Los adultos invernantes se distinguen de los estivales por su mayor tamaño y su coloración más oscura. El adulto recién evolucionado tiene un color verde claro.

Los huevos son alargados y su color vira de blanco a naranja durante la evolución. Las ninfas pasan por cinco estadios, de N1 a N5. En el momento de la eclosión, son de color amarillo claro y durante su desarrollo viran a una tonalidad parda.

Su longitud aproximada pasa de 0.5 mm en N1 a cerca de 2 mm en N5.

Psila del peral, Cacopsylla pyri

Biología

Presenta entre 4 y 6 generaciones anuales en nuestras condiciones climáticas. En general, pasa el invierno en estado de adulto. Estos individuos se encuentran protegidos en la corteza de los árboles u otros refugios naturales que rodean las plantaciones.

En invierno, durante las horas más soleadas del día, se sitúan sobre los órganos más jóvenes del peral, los cuales pican para alimentarse. Durante el periodo invernal los órganos sexuales de las hembras van madurando progresivamente, alcanzándose su máximo entre la segunda quincena de enero y la primera de febrero.

La puesta se inicia cuando las hembras están maduras y se localiza principalmente en las rugosidades de las lamburdas y bolsas más soleadas, evitando las partes del peral afectadas por negrilla. Una hembra invernante puede poner una media de 200 huevos. Como ya se ha a delantado, las ninfas pasan por 5 estadios (N1-N5), siendo los primeros los de mayor producción de melaza.

La primera generación abarca los meses de marzo y abril, dando lugar a los primeros adultos que emergen en el período vegetativo a partir de mediados de abril. Las hembras surgidas a partir de la segunda generación, a diferencia de las invernales, están listas para ser fecundadas a las 4 horas de su emergencia y llegan a poner unos 500 huevos de media.

La puesta la realizan preferentemente en las hojas y en el extremo de los brotes jóvenes. Durante la época estival, coincidiendo con períodos de altas temperaturas (máximas superiores a 35ºC), es frecuente observar una drástica disminución de las poblaciones. La generación ninfal que da lugar a los adultos invernantes se inicia a mitad de septiembre.

Síntomas y daños de Psila del peral, Cacopsylla pyri L., descripción, daños y control integrado

La sintomatología típica son las gotas de melaza segregadas sobre los órganos atacados (hojas, frutos y brotes), aunque realmente los daños provocados pueden ser de dos tipos:

a) Directos: Debidos a las picadas nutricionales que realizan ninfas y adultos para succionar la savia, provocando debilitamiento de la planta en caso de ataques intensos.

b) Indirectos: Causados por la melaza que excretan las ninfas, dando lugar a manchas y necrosis en diferentes órganos del peral, ennegreciéndose posteriormente por la acción de hongos tipo “negrilla” o “fumagina”, dificultando así la fotosíntesis y produciendo un debilitamiento del árbol, la depreciación de los frutos para el mercado y una reducción de la inducción floral.

En caso de ataques muy fuertes, puede darse la caída prematura de hojas. Todas las variedades de peral son susceptibles, pero son aquellas que presentan un mayor vigor las más afectadas. Hay variedades más problemáticas, en que además del vigor se suma la sensibilidad del fruto a ser manchado por melaza, este es el caso de Ercolini y Blanquilla. La bibliografía cita que puede ser una vía de transmisión del fitoplasma conocido como Pear decline.

Periodo crítico para el cultivo

Desde mayo hasta la cosecha.

Seguimiento y estimación del riesgo para el cultivo

Durante el invierno, para conocer los niveles de plaga y el grado de madurez de las hembras, así como la fauna auxiliar presente en la plantación, se debe realizar al menos semanalmente un frappage o golpeo consistente en 40 golpes por finca, usando un embudo de 30 cm de diámetro y una bolsa de plástico donde se recogerán los adultos capturados. A partir del momento en que se pueda encontrar puesta en la finca se realizará conteo periódico de órganos para determinar los estadios presentes y los niveles de cada estadio: –– Desde finales de enero a finales de febrero: Recuento de 25 lamburdas. –– Desde inicio de marzo hasta mediados de abril: Recuento de 25 corimbos. –– A partir de mediados de abril: Recuento de 25 brotes.

Medidas de prevención y/o culturales

Se recomiendan medidas encaminadas al mantenimiento de un buen equilibrio fisiológico de los árboles, evitando crecimientos vegetativos excesivamente vigorosos. Para ello se pueden usar reguladores de crecimiento Se evitaran las podas severas en invierno y los excesos de abonado nitrogenado. Durante el periodo vegetativo, cuando gran parte de la población se acumula en los brotes más jóvenes de las partes altas del árbol, se puede realizar una poda en verde que permita reducir considerablemente el nivel de plaga.

Umbral/Momento de intervención

Durante el periodo invernal: El umbral de intervención se sitúa en 10 adultos/40 golpes resultado de la realización de un frappage o golpeo. Durante la 1ª y 2ª generación de la plaga (hasta finales de mayo): 10% de órganos vegetales ocupados descontando los que estén ocupados por fauna auxiliar. A partir de la 3ª generación (desde inicio de junio en adelante): 15% de órganos vegetales ocupados descontando los que estén ocupados por fauna auxiliar.

Medidas alternativas al control químico

Además de los medios señalados en este apartado, para minimizar el uso de los medios químicos, hay que considerar las medidas de prevención y/o culturales, pudiendo ser alternativas al control químico.

Medios biológicos

Para mantener esta plaga bajo control se debe respetar y fomentar la presencia de sus enemigos naturales, aunque esto no suele ser suficiente para mantener la plaga en niveles económicamente tolerables, y se necesita combinarlos con otros métodos de lucha. Sus principales depredadores son los heterópteros Anthocoris sp. y Orius sp. Entre los neurópteros destaca Chrysopa carnea y, con menor incidencia, himenópteros parasitoides de los géneros Trechnites psyllae, Ruschka y Priononitus mitratus, Dalman. También se observa la presencia Coccinella septenpuntata.

Medios químicos

Se podrán utilizar los productos fitosanitarios autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. De cara a iniciar la campaña con niveles bajos de plaga, resulta recomendable reducir las poblaciones invernantes. Por tanto, el primer tratamiento va dirigido a evitar la puesta, y se realizará cuando el 50% de las hembras ya estén maduras, justo antes del inicio de la puesta, aprovechando el momento en que los adultos salen de sus refugios. El momento idóneo para realizar este tratamiento se determinará mediante seguimiento de la población en propia finca o siguiendo las recomendaciones de la Estación de Avisos más próxima. En el caso en que no se realice el tratamiento de invierno, o éste no haya ofrecido la eficacia deseada, se puede actuar en prefloración o caída de pétalos, según variedades, buscando el control de las ninfas resultantes de los adultos invernantes. Si se detecta la presencia de gran cantidad de melaza, que protege a las ninfas de la acción del producto, se aconseja realizar un tratamiento específico con algún producto limpiador de melaza 24 horas antes de la aplicación insecticida. La estrategia de lucha química debe tener como objetivo complementario el respeto de la fauna auxiliar, utilizando productos selectivos y aplicados en el momento oportuno para que resulten eficaces pero que no limiten la acción de los parasitoides y depredadores.

Bibliografía con información de Psila del peral, Cacopsylla pyri L., descripción, daños y control integrado

http://www7.inra.fr/hyppz/species.htm La defensa de las plantas cultivadas. R. Bovey. Ediciones Omega S.A. Plagas y enfermedades de las plantas cultivadas. F. Domínguez García-Tejero. Ediciones Mundi- Prensa. Peral. Control Integrado de Plagas y Enfermedades. J.Garcia de Otazo, J. Sió, R. Torá y M. Torá. Agro Latino S.L.

Fuente y referencia: Publicación del Ministerio de Agricultura de España, Guia de Gestión Integrada de Plagas en Frutales de Pepita. Madrid 2014.

 

Psila del peral, Cacopsylla pyri L., descripción, daños y control integrado