Se ha de considerar la calidad del agua de riego en agricultura para evitar los frecuentes problemas de obturaciones y obstrucciones en regadíos.

Además de la salinidad y la relación de adsorción de sodio, es muy conveniente saber la cantidad de sólidos en suspensión, el pH, la dureza, el contenido de hierro y la cantidad de bacterias del agua de riego, principalmente para determinar el riesgo de obturaciones en sistemas de riego localizado.

La dureza del agua, mide el contenido de calcio y magnesio en el agua. Las agua duras o muy duras, por su gran concentración en uno o ambos elementos, son recomendadas para recuperar suelos con problemas de exceso de sodio ya que mejoran la estructura del suelo y reducen el problema de baja infiltración. La dureza se expresa en grados franceses, con la siguiente clasificación para el agua:   

Grados franceses  - Tipo de agua
<7        -   Muy dulce
7–14     -   Dulce
14–22   -   Medianamente dulce
22–32   -   Medianamente dura
32–54   -   Dura
>54      -   Muy dura

Los Problemas de obturaciones suelen comenzar a producirse cuando el pH del agua es superior a 7 y la dureza está por encima de 40–50 grados franceses. Estas cifras son las que se están imponiendo actualmente.  

El hierro y los carbonatos también pueden generar serios problemas de obturación de emisores de riego localizado dado que precipitan con bastante facilidad. Para evitar este problema, se recomienda que el agua de riego no tenga contenidos superiores a 0.5 mg/L de hierro o 100 mg/L de carbonatos. Si los contenidos son superiores y no es posible utilizar otro tipo de agua para riego, se debe realizar algún tipo de medida correctora como embalsar el agua antes de regar para que depositen los precipitados de hierro o de carbonatos, o bajar el pH aplicando ácido para disminuir la posibilidad de que alguno de ellos precipite.

Otros criterios que han de tenerse en cuenta para evitar el riesgo de obstrucciones se refieren a la cantidad de bacterias o de sólidos en suspensión, admitiéndose por lo general que una concentración mayor de 50–100 miligramos por litro (mg/L) de sólidos en suspensión o una cantidad mayor de 10.000 bacterias por centímetro cúbico (cm3) de agua pueden empezar a dar problemas de obturación.

Aún cuando los problemas que surgen en gran parte de las instalaciones de riego localizado son muy frecuentes, lo cierto es que se tiene muy poco en cuenta la calidad del agua antes de elegir los componentes de las instalaciones.

Es preciso tenerla en cuenta a la hora de decidir los filtros a instalar para dejar el agua libre de precipitados, para instalar componentes de aplicación de ácidos cuando sea necesario, el tipo de emisores para que no se obturen con frecuencia, etc.

 

Calidad del agua de riego y los problemas de obturaciones y obstrucciones en regadíos